Cuando en algunos momentos de nuestras vidas nos surge la cuestión “no sé que me pasa y no sé por qué me pasa“, nos encontramos ante una pregunta que, desde la perspectiva de la psicología clínica, se responde mediante la evaluación, el diagnóstico y la aplicación de un tratamiento a través de la psicoterapia.
La psicoterapia es un espacio terapéutico, dinámico, de escucha activa y de reflexión donde se puede hacer consciente ese “No sé que me pasa y no sé por qué me pasa”. Esta pregunta expresa implícitamente una necesidad de cambio. El trabajo en psicoterapia es, por tanto, un proceso en el que la relación terapéutica, la evaluación y el tratamiento son elementos necesarios que pueden generar este cambio.
¿Qué me pasa?
Nos damos cuenta de que algo nos pasa, cuando recibimos señales de nosotros mismos que provocan un alto grado de malestar, sufrimiento o conflictos a nivel relacional. Estas señales pueden ser en forma de alteraciones del sueño, tanto insomnio como somnolencia, alteraciones en los hábitos alimenticios, somatizaciones, cambios bruscos en nuestro estado de ánimo (tristeza, llanto, euforia), cuadros de ansiedad o de angustia, reacciones de rabia descontroladas, dificultades de concentración o percepciones y pensamientos distorsionados.
Es entonces cuando podemos verbalizar ¿Porqué no me encuentro bien?.
¿Porqué me pasa?
Al no encontrarnos bien, nuestro día a día comienza a resultarnos dificil a nivel personal y a nivel social. Es entonces cuando empiezan a surgir interrogantes ante los que debemos buscar ayuda para encontrar soluciones, y se hace patente la necesidad de cambio. Esta necesidad de cambio, que puede partir de las hipótesis que uno ha ido elaborando sobre lo que le sucede, debe desarrollarse con la ayuda del terapeuta y así comenzar el proceso de descubrimiento del ¿por qué me pasa?.
De forma dinámica, mediante la psicoterapia, nos enfrentamos a nuestra realidad y hacemos conscientes situaciones o pensamientos que han sido negados y, por lo tanto, han generando gran malestar. Descubrimos los mecanismos con que nos manejamos y a los que nos aferramos. En definitiva, vamos acercándonos a nuestro malestar, comenzamos a comprenderlo, aprendemos a contenerlo, para finalmente encontrar soluciones que ayuden a mejorar, prevenir y potenciar nuestro desarrollo personal y que nos permita vivir y mantener una saludable higiene mental.
Áreas de Trabajo e Intervención
Área de infancia, niñez y adolescencia
Trastorno generalizado del desarrollo. Cuando se presentan alteraciones o deficits graves o severos en algunas áreas del desarrollo del niño, como por ejemplo en la comunicación, la interacción social o la expresión de conductas estereotipadas (características del autismo y de asperger).
Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Caracterizado por la desadaptación, la impulsividad y la hiperactividad.
Trastorno de Estado de Ánimo Disruptivo y No Regulado, que caracteriza a los niños con irritabilidad persistente y frecuentes episodios de descontrol de conducta (rabietas).
Trastornos de comportamientos perturbadores. Son comportamientos desafiantes o de hostilidad.
Trastornos de la alimentación. Como pueden ser la anorexia, la bulimia u otras alteraciones persistententes en la alimentación.
Trastornos del vínculo. Son trastornos ocasionados por la dificultad en la construcción de vínculos saludables.
Trastorno de ansiedad por separación. Caracterizado por una excesiva ansiedad ante la pérdida o separación de un ser querido o del hogar, que provoca alteraciones en la autonomía y en el desarrollo de la vida cotidiana del niño. Con frecuencia aparecen durante o después de procesos de separación o divorcio o tras el fallecimiento de un ser muy querido.
Trastornos psicosomáticos Infanto Juvenil. Son aquellos procesos psíquicos que tienen influencia en lo somático, manifestándose en síntomas sin correspondencia con una enfermedad (ej. trastornos del sueño y del dormir, alteraciones digestivas, dolores abdominales, mareos , nauseas, procesos asmáticos, alteraciones de la piel).
Apoyo psicológico y terapéutico a niños, niñas y adolescentes que sufren daños psicológicos por situaciones de bullying (acoso escolar), ciberbullying (acoso en la red) y grooming (acoso sexual a menores en la Red).
Área de adulto
Trastorno depresivo. Caracterizado por una alteración en el humor, que puede aparecer con episodios depresivos, como estado de ánimo bajo, pérdida del interés o perdida de la sensación de placer, o bien maníacos como estado de ánimo eufórico y muy expansivo o con irritabilidad persistente, o bien bipolar, en el que se alternan ambos episodios, el depresivo y maniaco.
Trastornos de ansiedad. Son aquellos que cursan con ansiedad ante situaciones traumáticas y ante estímulos o situaciones fóbicas, produciendo conductas repetitivas y compulsivas en nuestro quehacer cotidiano.
Trastornos psicosomáticos. Procesos psíquicos que tienen influencia en lo somático, provocando una serie de síntomas que ocasionan un malestar significativo, interfiriendo en muchas situaciones en nuestra vida cotidiana (ej. colon irritable, trastornos digestivos, procesos dermatíticos, asmáticos).
Trastornos adaptativos. Son conductas y emociones reactivas ante una situación u origen de estrés psicosocial claramente identificado. Pueden cursar con ansiedad, depresión o trastornos de comportamiento.
Trastornos de personalidad. Presentan varias clasificaciones en función de un patrón de personalidad muy marcado, generador de malestar interno y de prejuicios sociales con el entorno.
Acompañamiento terapeutico con enfermos crónicos. Es una manera de asistencia a pacientes con psicosis.
Familia y pareja
Asesoramiento y apoyo terapéutico. Ante situaciones familiares y de pareja, como separaciones, divorcios, fallecimientos u otras situaciones vitales.
Violencia de género. Apoyo psicológico y terapéutico a mujeres que han sufrido violencia de género.
Laboral y Social
Asesoramiento y apoyo terapéutico ante situaciones laborales. Ante situaciones como estrés laboral, despidos, acoso laboral o mobbing.